"Se dirigió, entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vió su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco..."

            Han Christian Andersen (1805-1875)

                             El patito feo.

 

 El concepto de RESILIENCIA va unido desde hace varios años al mundo de la parentalidad adoptiva. Desde nuestro trabajo con familias, la entendemos como la capacidad de una persona para desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro, a pesar de los acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas, a veces graves.

 

Uno de nuestros objetivos básicos en post-adopción, tanto en prevención, formación y terapia, es potenciar la existencia de factores resilientes en los padres, que compensen los déficits que pueden presentar los menores adoptados, ayudándoles a generar sus propios recursos para desarrollarse óptimamente. Es decir, que el niño adoptado sea capaz de ser un menor resiliente, desarrollando habilidades para sobreponerse a la dificultad, para crecer adecuadamente, a través de sus tutores de resiliencia: sus padres adoptivos.